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Vacaciones como mamá

Tanto para mí como para mi esposo, las vacaciones son parte de nuestras actividades. Desde novios y después ya casados hemos buscamos estar saliendo a pequeños pueblitos cerca de la ciudad, a playa u otras ciudades. Así que, antes de que nuestro hijo naciera, ya sabíamos cuáles serían las primeras.

Justo terminando la cuarentena nos iríamos a Mazamitla de fin de semana. Sería a finales de octubre, por lo que tendríamos que ir bien abrigados, y por supuesto, llevar TODO lo necesario para el bebé. Al decir TODO, nunca creí que sería casi como cambiarnos de casa; ¡literal!

¿Has intentado viajar ligera con hijos?

Para mi es un reto. En cada viaje he intentado reducir la cantidad de cosas que llevo, y creo lo he ido logrando. Desde luego conforme ha ido creciendo, ha sido más fácil, pero al mismo tiempo cargas cosas distintas. Viajar con tu hijo es increíble. Disfrutas de manera distinta, te cansas de otra manera y los recuerdos serán distintos. ¡Pero valen la pena!

Ve al mar, a Pueblos Mágicos, a ciudades grandes, a la montaña, a ríos… ¡Vale la pena!

 

Me considero una mamá bastante flexible y estoy segura que esto me ha ayudado en el tema de viajes. Mi hijo tiene 2 años 7 meses y como te platico, empezó a viajar a los 40 días. No nos ha detenido el destino, pero sí hemos tomando en cuenta las actividades que hacemos en cada lugar. 

Te puedo compartir que antes de empezar con la ablactación sólo cargaba con ropa, pañales, termómetro, sabanita, cobijita, bloqueador, gorrito, fular y carriola. Mi hijo fue de lactancia exclusiva, por lo que no me tenía que preocupar por biberones ni fórmula. Si iba a viajar por muchos días, no llevaba pañales, mejor los compraba allá y ahorraba espacio y sólo me regresaba los que sobraran. Lo mismo llegué a hacer con las toallitas y disminuía el peso al documentar. 

Poco después tuve que agregar a la pañalera ciertos juguetitos: que se pudieran limpiar con facilidad y ocuparan poco espacio. Siempre he llevado al menos un cuento. 

Con la ablactación, agregué 3 baberos (que lavaba en cuanto lo desocupara y secaba al sol en la carriola o amarrado a la pañalera), cucharitas, su vaso de agua y un par de tuppers pequeñitos para almacenar algo de comida. Era práctico ir a una tiendita y comprar fruta para ofrecerle y de verdura sólo aguacate o pedía verduras al vapor en algún restaurante. No di papillas comerciales, y no tuve problema alguno; hay que usar la creatividad.

 

La etapa más pesada de viajes es cuando están gateando porque es difícil buscar espacios para que anden de manera libre sin que terminen negros por la tierra. A lavar ropa en el hotel para no cargar con tantos cambios y buscar llevar ropa no blanca. 

Comprar en el destino que vayas unas burbujas o una pelota siempre es buena opción y no es caro. La pelota la podrás donar a algún pequeñito que te encuentres si no la puedes regresar a casa. Lo mismo para juguetes de playa si es que viajas en avión. Ahora que ha crecido (2 años 7 meses), lavo calzoncitos y calcetines en el hotel si es viaje largo, permito que elija 2 juguetes entre opciones que yo le brindo por motivo de espacio. La cobijita es larga pero ligera para cubrir la carriola viajera en caso de que se quede dormido. 

La pañalera que es de estilo mochila y para mí ha sido muy práctica. Te permite tener los brazos libres y correr detrás de tu hijo o bien cargarlo sin que estorbe. También puedes colgarla en la carriola. 

En avión ha sido práctico llevar la silla del coche (compré una que es bastante ligera, permite muchos kilos a contra marcha y está autorizada por la FAA para viajar en avión, y es la que normalmente está en el carro de mi marido). Al ir en su silla en el avión, va más tranquilo, se duerme con tranquilidad y en el destino tenemos como moverlo de manera segura en el carro que andemos; además que en los traslados puede tomar siestas y descansar. Es importante mencionar que si vas en avión NO la documentes a menos que vaya empacada en caja y protegida. Por la manera en que tratan el equipaje pierde garantía ya que se considera por los golpes, como si hubiera estado en un choque de autos. Puede ir tu hijo sentado en su silla siempre y cuando pagues su boleto de avión. Es necesario en algunos casos ser paciente con el personal del aeropuerto porque no están acostumbrados a esto y necesitas explicar que no es equipaje de mano, sino que el niño irá sentado en su silla. NO tienes que pagar nada extra siempre y cuando tenga tu hijo asiento en el avión.

 

Estoy segura que con el tiempo podrás hacerte una experta en temas de viajes con los hijos y cada vez irás viendo que no es necesario llevar “tanta cosa” para un fin de semana agradable en familia. No olvides llevar tu cámara y disfrutar el destino. Disfrutarás ahora el viaje desde tus ojos y desde los ojos de tu hijo; lo cual será maravilloso. Así que, a planear el siguiente viaje y a hacer maletas.

 

Te saluda, Una mamá que sigue amando viajar, aunque regrese necesitando vacaciones de las vacaciones y con kilos de ropa por lavar.

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